De la pobreza al éxito
De la pobreza al éxito Aquel que ponga la mano en el fuego con toda seguridad se quemará, y ni las maldiciones ni las oraciones podrán servir hasta el momento en que la saque.
Y esta misma ley gobierna el reino de la mente. El odio, la cólera, los celos, la envidia, la lujuria y la codicia son los fuegos que queman, y cualquiera que los toque sufrirá los tormentos de su combustión.
A todas estas condiciones de la mente se las ha llamado con gran acierto «maldad», ya que cuando el alma intenta corromper por ignorancia esta ley, nos vemos abocados al caos y a la confusión interior. Y tarde o temprano, estas condiciones se reflejan en las circunstancias externas en forma de enfermedades, fracasos y desgracias, junto con la pena, el dolor y la desesperación.
El amor, la comprensión, la buena voluntad y la pureza representan un aire fresco de paz en el alma de aquellos que las poseen. Y al estar en armonía con esta Ley Eterna, todos estos buenos sentimientos toman forma de salud y de paz, y sólo pueden conducir al éxito y a la buena fortuna.
Una profunda comprensión de esta Gran Ley que rige el universo, nos hará llegar a ese estado de la mente conocido como obediencia.