De la pobreza al éxito
De la pobreza al éxito El secreto de la abundante felicidad
La sed de felicidad es grande, al igual que es grande la falta de ésta. La mayoría de los pobres anhelan riquezas porque creen que éstas les ofrecerán una suprema y duradera felicidad.
La mayoría de los ricos, después de haber satisfecho cada uno de sus deseos y caprichos, sufren de aburrimiento y saciedad, y se encuentran, incluso, más lejos de la felicidad que los pobres.
Si reflexionamos sobre este hecho, podremos comprender la importante verdad de que la felicidad no proviene de las meras posesiones externas, del mismo modo que la miseria tampoco proviene de la falta de éstas. Si así fuera, el pobre siempre se sentiría triste y el rico siempre estaría feliz. Con frecuencia, sucede todo lo contrario.
Algunas de las personas más infelices que he conocido han vivido rodeadas de lujos y riquezas, mientras que algunas de las más felices y brillantes que me he encontrado apenas tenían para cubrir sus necesidades más elementales.
Muchos de los hombres que se han dedicado a acumular riquezas han confesado después que la satisfacción egoísta que seguía a su éxito les robaba la satisfacción en la vida. Reconocían que nunca fueron tan felices como cuando eran pobres.