El Alumno
El Alumno Morgan cogió un diccionario de griego —utilizaba un diccionario griego-alemán para buscar una palabra, en vez de preguntársela a Pemberton.
—Usted sabe que no puede seguir asÃ.
—¿Seguir cómo, pequeño?
—Sin que le paguen —continuó Morgan, ruborizándose y pasando las hojas.
—¿Que no me pagan?
Pemberton le miró fijamente de nuevo y fingiendo asombro, continuó:
—¿Quién diablos te ha metido eso en la cabeza?
—Lleva asà mucho tiempo —contestó el niño, prosiguiendo su búsqueda.
Pemberton guardó silencio, y a continuación dijo:
—Me pregunto qué estás buscando. Me pagan magnÃficamente.
—Estoy buscando cómo se dice en griego «falsedad manifiesta».
—Más vale que busques «impertinencia grosera» y que dejes descansar a tu mente. ¿Para qué quiero el dinero?
—¡Ah, ésa es otra cuestión!