El Americano
El Americano —No creo que vaya a ser fácil. En términos generales, no veo por qué una viuda tendrÃa que volver a casarse. Ha conseguido los beneficios del matrimonio (libertad y respeto) y se ha librado de los inconvenientes. ¿Por qué iba a meter de nuevo el cuello en el lazo? Su motivo habitual es la ambición; si un hombre le puede ofrecer una gran posición, convertirla en princesa o en embajadora, puede que le parezca una compensación suficiente.
—Y, en ese sentido, ¿madame de Cintré es ambiciosa?
—Quién sabe —dijo Bellegarde, encogiéndose de hombros—. No pretendo decir todo lo que ella es o todo lo que no es. Creo que puede sentirse emocionada ante la perspectiva de convertirse en la esposa de un gran hombre. Pero creo que, en cierto sentido, haga lo que haga será lo improbable. No se confÃe demasiado, pero tampoco dude absolutamente. Su mejor baza para el éxito será, precisamente, que ella le considere insólito, inesperado, original. No intente ser otra persona; sea simplemente usted, de arriba abajo. Es imposible que no salga nada de ahÃ; siento una gran curiosidad por ver de qué se trata.
—Le estoy muy agradecido por su consejo —dijo Newman—. Y —añadió con una sonrisa— me alegro por usted de que yo vaya a ser tan divertido.