El Americano

El Americano

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Una tarde, al ir a visitar a madame de Cintré, el criado le rogó a Newman que esperase unos instantes porque su anfitriona no se hallaba libre. Estuvo paseándose un rato por la habitación, cogiendo sus libros, oliendo sus flores y mirando sus grabados y fotografías (que le parecieron prodigiosamente bonitas), hasta que oyó que se abría una puerta a sus espaldas. Quieta en el umbral estaba una anciana con quien recordaba haberse encontrado varias veces al entrar y salir de la casa. Era alta y tiesa, vestía de negro y llevaba una cofia que, de haber estado Newman iniciado en este tipo de misterios, habría bastado para asegurarle de que no era una mujer francesa; una cofia de pura factura británica. Tenía un rostro pálido, decente y con aspecto deprimido, y una clara y mortecina mirada inglesa. Miró a Newman un instante, a la vez con empeño y timidez, y a continuación le hizo una breve y tiesa reverencia inglesa.

—Madame de Cintré le ruega que sea tan amable de esperar —dijo—. Acaba de llegar; pronto habrá terminado de vestirse.

—Ah, esperaré todo lo que me pida —dijo Newman—. Dígale por favor que no tenga prisa.



👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker