La Copa Dorada

La Copa Dorada

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Pero Charlotte movió tan lentamente la cabeza que su contradicción fue suave, casi triste, en realidad por tener que ser tan completa; el señor Verver, antes de que Charlotte hablara, ya tuvo vaga conciencia de una objeción, en comparación con la cual la que él había formulado resultaba leve, por lo que la de ella tenía que ser extrañamente profunda. Ésta dijo:

—No me comprende. El problema está en todo lo que usted tiene que hacer. En eso pensaba.

Bueno, en ese caso, no había problema. El señor Verver dijo:

—Pues no siga pensando en eso. Sé perfectamente qué es lo que debo hacer.

Pero ella volvió a negar con un movimiento de cabeza:

—Dudo que lo sepa. Dudo incluso que pueda llegar a saberlo.

—¿Y por qué no? ¿Por qué no, cuando la he conocido toda mi vida? El hecho de que sea viejo comporta por lo menos esta ventaja, la ventaja de conocerla de toda la vida.

Charlotte Stant preguntó:

—¿Cree que me ha «conocido»?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker