La Copa Dorada

La Copa Dorada

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

El señor Verver vaciló; el tono de la voz de Charlotte y la expresión de su rostro le habían inducido a dudar. Sin embargo, esto con todo lo demás, juntamente con su firme propósito, con el hecho consumado, con el hermoso resplandor rosado proyectado hacia adelante, en sus barcos, detrás de él, definitivamente ardiendo y resquebrajándose, esto le impulsaría con más fuerza que cualquier advertencia de Charlotte pudiera hacer para contenerle. Además, todo lo que ella era quedaba plenamente iluminado en beneficio del señor Verver por un rosado resplandor. No era un temerario, pero, por ser hombre de bien templado ánimo, no se asustaba fácilmente. Dijo:

—Si acepto lo que usted acaba de decir, ¿acaso no es ello la más poderosa razón que pueda tener para desear saber cómo es usted?

Charlotte, que le había estado mirando en todo momento, como si con ello quisiera manifestar su sinceridad, aunque al mismo tiempo y de extraña manera le pidiera también clemencia, ahora dijo:

—¿Cómo podrá decir que desea saber, cuando antes decía que ya lo sabía?

La frase fue ambigua, y la propia Charlotte vino a reconocerlo al añadir:

—Quiero decir que cuando se trata de saber, a veces se llega a saber cuando ya es demasiado tarde.

El señor Verver contestó con notable rapidez:


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker