La Copa Dorada
La Copa Dorada Pero Maggie exclamó:
—¡Me conoce muy bien!
El PrÃncipe sacudió negativamente la cabeza, sabÃa lo que habÃa dicho:
—No sólo no te comprende más que yo, sino que te comprende menos que yo, a pesar de que yo…
Maggie le apremió:
—¿A pesar de que tú?
—A pesar de que yo, a pesar de que ni siquiera yo…
Volvió a callar, y los dos quedaron presos en el silencio. Por fin, Maggie lo rompió:
—Si Charlotte no me conoce, esto se debe a que yo se lo he impedido. He preferido engañarla y mentirle.
El PrÃncipe, manteniendo la mirada fija en los ojos de su esposa, dijo:
—Sé lo que has preferido. Y yo he preferido lo mismo.
Al cabo de un instante, Maggie contestó:
—SÃ, decidà después de haber adivinado cuál era tu decisión. Pero ¿consideras que te comprende, a ti?
—¡Pocas dificultades presenta!
—¿Estás seguro?
—Bastante seguro. Pero esto carece de importancia.