La Copa Dorada
La Copa Dorada Y, por contraste, estas fueron las palabras de voz dura y verdadera. Maggie miró el reloj:
—He dicho que lo traigan a las cinco y media, y todavÃa no lo son. Papá, confÃa en el Principino, que éste no te defraudará.
La respuesta fue:
—¡Éste sà que no quiero que me defraude!