La Copa Dorada
La Copa Dorada A consecuencia de la visión del claro panorama que ante sí tenía, Adam Verver dijo:
—Oye, no debes quedarte en esta casa. Desde luego, tienes Fawns a tu disposición, hasta el final de mi contrato.
Con leve desagrado, añadió:
—Sin embargo, Fawns desmantelado, con sólo la mitad de sus muebles y cosas, mucho me temo que no te parecerá un sitio especialmente alegre.
—Así es. Echaríamos en falta las cosas mejores. Sí, las mejores cosas ya no están allí. Volver a Fawns, volver a Fawns…
Hizo una pausa, obligada por la fuerza de sus pensamientos. Dijo:
—¡Volver allá, sin que quede nada bueno…!
Pero, ahora, Maggie no dudó, y expresó su idea:
—No podría soportar volver allá, sin Charlotte.