La edad ingrata
La edad ingrata —¿Es la conmoción del parecido de Nanda a su abuela? —le había preguntado Vanderbank al señor Longdon al reunirse con él en su aislamiento. Con la espalda vuelta, el anciano estaba mirando por la ventana, y cuando a guisa de respuesta le mostró el rostro había lágrimas en sus ojos. De hecho su respuesta estaba precisamente en estas lágrimas, cuyo significado inteligió Vanderbank de inmediato—: O sea que es un parecido aún mayor de lo que usted había advertido en la fotografía.