La edad ingrata
La edad ingrata —Bueno, ha de ser de la incumbencia de alguien, ¿no? Se supone que es de la de su madre, o de la de su padre; pero en este paÃs los padres se han emancipado aún más que los hijos. Suponga, en verdad, ya que ello parece no ser asunto de nadie, que usted y yo lo convertimos en asunto nuestro. No es necesario que ninguno de nosotros dos —continuó— tenga que explicarle sus motivos al otro, aunque yo estoy perfectamente dispuesta, se lo aseguro, a poner mis cartas sobre la mesa. Usted tiene sus sentimientos… todos sabemos que son admirables. Yo, por mi parte, tengo los mÃos… en favor de los cuales no pienso afirmar sino que son intensos. Pueden pasarse sin ser admirables, puesto que están henchidos de resolución. Por lo demás, puedo mencionar que son más hermosos que feos. Edward y yo estamos unidos por un cousinage… ¡aunque para lo que él hace por fomentarlo! Aun cuando él se desentienda de sus hijos y los mande a jugar a la calle, yo les presto la suficiente atención como para abalanzarme de vez en cuando para evitar que los atropellen. Y para Nanda quiero ni más ni menos que al hombre a quien ella misma quiere: no es como si yo quisiera para ella un enano o un jorobado o un coureur o un borracho. Vanderbank es un hombre a quien cualquier mujer, ¿no le parece?, se alegrarÃa (a quien más de una mujer se alegra) de disfrutar: beau comme le jour, rematadamente vanidoso y rematadamente paternalista, pero inteligente y triunfador y no obstante estimado, y sin, por lo que sé, ninguno de los horribles estorbos que en este paÃs tan a menudo empañan el atractivo de aun las personas más agradables. No tiene cinco espantosas hermanas incasadas cuyas visitas deba su esposa soportar constantemente. Aquà la forma en que las hermanas no se casan es la ruina de la alta sociedad, y personas muy fiables me han asegurado (aunque yo personalmente no esté tan enterada) que también es la mina de la conversación y de la literatura. ¿No es precisamente un poco para evitar que la propia Nanda se convierta en esa clase de estorbo (digamos para el propio Harold o bien, un dÃa de éstos, para su hermano y hermana menores) por lo que amigos como usted y yo vemos la importancia de movilizamos antes de que sea tarde? Naturalmente se supone que ella es joven, pero en realidad tiene toda la edad que uno se figure: el mundo londinense las desgasta y las magulla terriblemente.