La edad ingrata

La edad ingrata

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Ella va a irse, va a irse!

—¿Adónde va a irse? —Para esta cuestión Vanderbank pareció tener menos atención que de ordinario.

—Pues adondequiera que su amante le proponga; probablemente (igual que Ana Karenina) a alguna pequeña localidad italiana.

—¿Ana Karenina? Ella no se parece ni remotamente a Ana.

—Desde luego no es tan inteligente —dijo la señora Brook—. Pero eso la estropearía. Así es que todo va bien.

—Me alegro de que todo vaya bien —dijo riendo Vanderbank—. Pero seguramente la tendremos con nosotros todavía una temporadita.

—La tendremos con nosotros, confío, suceda lo que suceda. Ella reaparecerá: seguirá siendo, lo presiento, una de esas cosas formidables con que de alguna forma el destino parece haberme obsequiado como ocupación para los ratos perdidos. No sé —agregó la señora Brook— qué la mantiene aún en el borde, el cual no tiene ni un centímetro de ancho.

Esta vez pareció que Vanderbank procuraba cavilar:

—¿No serás quien lo hace?

La señora Brook meditó más hondamente:

—A veces lo creo así. Pero no estoy segura.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker