La edad ingrata

La edad ingrata

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Vaya, ¿adónde quieres ir a parar? Naturalmente que he hablado de esa diferencia en mi vida: resulta que estoy hecha de tal forma que mi vida tiene algo que ver con mi intelecto y mi intelecto algo que ver con mi charla. Una charla sustanciosa: ya sabes (nadie, querido Van, debería saberlo mejor) qué papel representa eso para mí. ¡Por consiguiente, cuando una tiene que volver deliberadamente insustancial su charla…!

—¿«Insustancial»? —Vanderbank, en su diversión, se recostó en su asiento—. ¡Querida señora Brook, qué graciosa eres!

—Sabes muy bien a qué me refiero: una charla boba, plana, de cuarta categoría. Cuando una tiene que autocensurarse hasta esos extremos (y por una razón absolutamente extrínseca), no tiene nada de extraño que a veces una le confíe a alguien su irritación.

—Oh —protestó Vanderbank—, no te haces justicia. Para ti la irritación no ha sido la única consecuencia de este asunto.

La señora Brook meditó sombríamente:

—No, claro; he tenido mis instantes de calma: la calma de una perfecta desesperación. Me ha parecido ver irse todo a la porra.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker