La edad ingrata

La edad ingrata

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Vaya, somos grandes amigos —dijo por fin.

—Y ¿siempre habláis sobre la abuela?

—Oh, no: en realidad, actualmente casi nunca.

—¿Ya no la tiene en tan alta consideración? —En esta pregunta hubo una insólita ilusión: una esperanza, una especie de entusiasmo, por algo que podría ser provechoso para Nanda.

La muchacha se limitó a afrontar estas cosas con solícita seriedad:

—Creo que está perdiendo toda conciencia de mis similitudes. Se ha acostumbrado demasiado a ellas, o ahora las tapan demasiadas otras cosas demasiado disímiles.

—Pues bien —dijo la señora Brook mientras asimilaba aquello—, me parece maravillosamente inteligente por tu parte quedarte sólo con lo bueno de él y desentenderte de toda la inquietud.

Nanda se quedó extrañada:

—¿La inquietud?

—Me la dejas toda a mí —insistió su madre, mas con cabal indulgencia—. De cualquier forma espero que lo bueno, para ti, será palpable.

—¿Palpable? —tomó a hacer de eco la muchacha, permaneciendo desorientada.

Ante esto la señora Brook exhibió, aunque no irritación, sí una llamarada de severidad:


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker