La edad ingrata

La edad ingrata

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Cielo santo… ¿habrías podido soportarlo a él? —repuso el muchacho—. ¡Aunque ya me he convencido de que las mujeres son capaces de soportar cualquier cosa! —concluyó, profundo. Mientras tanto su madre, sobreponiéndose, había comenzado a dejar escapar exclamaciones a propósito de las marcas en los brazos de Aggie; y a continuación Harold se vio distraído de su propia meditación sobre lo que él «personalmente», como habría dicho él mismo, no habría sido capaz de soportar, gracias a una rauda mirada al trofeo de Lord Petherton, que él le arrebató sin pérdida de tiempo—: ¿La manzana de la discordia? —Lord Petherton lo había cedido sin oponer resistencia, y Harold quedó absorto contemplando el forro—: ¡Córcholis, que me aspen si no lleva escrito el nombre de Van!

—¿El de Van? —Su madre estaba lo bastante cerca para arrebatárselo a su vez, tras lo cual encaró con celeridad al dueño del volumen—: ¡Querido amigo, es la última obra que me prestaste! Pero creo —agregó, volviéndose hacia Tishy— que yo jamás te traspasé semejante creación a ti.

—¡Fue precisamente el ver la letra del señor Van —explicó Aggie escrupulosamente— lo que me hizo pensar que servidora estaba en libertad de…!


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker