La edad ingrata

La edad ingrata

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Su marido, por el contrario, con las piernas estiradas, miraba derechamente hacia la punta de sus botas.

—¿Estás segurísima? —Después, al no obtener respuesta, insistió—: ¿Por qué iba ella a hacerlo, si él no le ha contado a ella…?

—…¿el modo en que, según yo te conté a ti hace ya mucho, él le había planteado las cosas a Van? Entre ellos no han hablado sobre eso con palabras, no hay duda; pero me da en la nariz que, para comunicarse lo que sea, a ellos no les es tan necesario poner los puntos sobre las íes, querido mío, como a nosotros. Sin que le hayan dicho una sola sílaba, Nanda es consciente, en cada fibra de su pequeño ser, de lo que ha estado aconteciendo.

Edward dedicó un lapso todavía más prolongado a asimilar aquello.

—¡Pobrecita! —exclamó.

—¿Te parece tan pobre —preguntó la señora Brook— con lo muchísimo que se ha conseguido para ella?

—Conseguido ¿por quién?

Fue como si no hubiera oído la pregunta como ella tornó a hablar:

—Ella ha conseguido lo que toda mujer (joven o vieja) ansia.

—¿De veras?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker