La edad ingrata

La edad ingrata

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Exactamente. Y un Mitchy, ya lo ves, es… ¿cómo se lo denomina a eso?… sencillamente indisoluble. Además es descarnadamente inquisitivo. Llega hasta el extremo de preguntarse si Van se enteró también de que me esperabas a mí.

—Oh sí…, se lo dije todo.

Mitchy sonrió:

—¿Todo?

—Se lo dije, se lo dije —contestó ella con impaciencia.

Mitchy dudó:

—¿Y entonces me dejó asimismo un recado?

—No, nada de nada. Lo que he de hacer por él ante el señor Longdon —explicó acto seguido— es a efectos prácticos presentar una especie de exculpación.

—Ah, y conmigo —recogió sus palabras Mitchy con celeridad— no puede haber la posibilidad de nada de esa especie. Entiendo. A mí no me ha hecho ninguna injuria.

Ahora con la mirada dirigida hacia la ventana, Nanda le dio vueltas a aquello:

—Me parece que él no sería demasiado consciente incluso si te hubiera hecho una.

—Entiendo, entiendo. Y nosotros no se lo revelaríamos.

Con cierta brusquedad ella cesó de mirar hacia el exterior:


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker