La Torre de Marfil
La Torre de Marfil Lo dijo mientras otra presencia, esta vez la de Davey Bradham, que tenÃa aspecto de andar buscándola con cierta urgencia, emergÃa de uno de los ventanales de la casa, justo al lado, para encontrar los ojos de Rosanna. Ella se alegró de tenerlo de vuelta, como si fuera a informarle. ¿Acaso no era él el mejor de ellos, y de ningún modo Cissy? Eso, al menos, podÃa leerse en la cara de ella mientras daba cuenta de la joven dama:
—Me cree taimada.
Lo que hizo que la chica, que no lo habÃa visto, se volviese; pero con una inmediata confidencia equivalente.
—Y ella, Davey, me cree muy buena. ¡A mÃ! Davey sólo tenÃa ojos para Cissy, pero Rosanna parecÃa sentirlos en ella.
—¡Ya veo que han hecho buenas migas! —exclamó—. Pero ha venido su padre a buscarla —le dijo a Rosanna, que se habÃa levantado.
—¿Padre ha venido andando? —estaba sorprendida.
—No, está ahÃ, en un coche, para llevarla a casa… Y demasiado nervioso para entrar.
La sorpresa de Rosanna no hizo sino aumentar.
—¿Ha sucedido algo…?
—Cosas asombrosas… Les he preguntado. El señor Betterman se ha levantado.