Las alas de la paloma
Las alas de la paloma Le faltaba lozanía, porque ya no era joven, aunque toda su persona se resistía a aceptarlo, pero era vivaz, llevaba un vestido de colores rosa y azul palidísimos y demasiadas joyas para la luz de mediados del verano. A Milly no le apetecía ir a ningún sitio y lord Mark tuvo que salir al rescate. Interrumpió a la buena señora y la dejó con la palabra en la boca sin pararse a pensar si eso podía ofenderla. Sin duda era el modo de tratarla, al menos él, porque la dama calló, sonrió y se alejó. Se había librado de ella como no lo habría hecho ni un enemigo. El caballero se quedó, un poco perdido, esforzándose en hacer gala de sus buenos modales como si se intentara silbar más fuerte; había procurado ser simpático mientras la señora hablaba y gracias a eso Milly pudo identificarlos. Eran lord y lady Aldershaw, y la inteligente era la mujer. Un minuto después o dos, la situación había cambiado y luego comprendió que había sido gracias a una sutil maniobra de Kate. La joven se excusó diciendo que, lamentablemente, tenía que ir a buscar a Susie, pero a la vez que hablaba se sentó en el sillón más cercano. Ante ella se extendía, a través de las puertas abiertas, la perspectiva de los demás salones, y vio a lord Mark acompañado de lady Aldershaw, que, vista desde atrás, tan cerca de él y tan absorta, parecía toda una entendida. Por su parte, lord Aldershaw se había quedado en medio de la sala, mientras Kate, de espaldas a él, se plantaba con mucha dulzura delante de Milly. Dicha dulzura era toda para ella y tuvo la sensación de que Kate había tratado al pobre caballero igual que lord Mark a su mujer. El hombre se quedó allí, arrastró un poco los pies, reparó de pronto en el Bronzino y lo contempló a través del monóculo. Soltó un vago sonido, no muy distinto de un gruñido y un: «¡Hum… muy notable!», que llevaron al rostro de Kate una sonrisa divertida. Un instante después se alejó renqueando por los suelos pulimentados y Milly se sintió como si hubiese sido grosera. Pero lord Aldershaw no era más que un simple detalle y Kate estaba diciéndole que esperaba que no se encontrase mal.