Las alas de la paloma
Las alas de la paloma —Quince dÃas, sÃ… El viernes se cumplieron quince dÃas, pero, como ves, no he hecho más que atenerme a nuestro maravilloso sistema. —Asà le fue fácil justificarse porque ella no podÃa alegar no darse cuenta. Su maravilloso sistema seguÃa estando muy claro para ella, y la prueba de que también lo estaba para él era precisamente lo que habÃa tenido que preguntarle. Ni siquiera tuvo necesidad de poner los puntos sobre las Ães, más allá de señalar que, como ella sin duda recordarÃa, su maravilloso sistema no permitÃa las transiciones rápidas—. No podÃa, ¿no crees?, regresar a toda prisa; y supongo que me he contenido instintivamente para reducir al mÃnimo, tanto por ti como por mÃ, cualquier apariencia de que me estaba precipitando. Asà parece más decoroso. Pero sabÃa que lo entenderÃas.