Las alas de la paloma
Las alas de la paloma —Y ¿seguÃs teniendo noticias suyas?
—¿De la señora Stringham? Desde luego. Bueno, quien las tiene es la tÃa Maud.
—Entonces ¿tenéis noticias recientes?
Su rostro reflejó su sorpresa.
—De hace uno o dos dÃas. ¿Tú no?
—No… no he vuelto a saber nada. —Entonces comprendió lo mucho que tenÃa que contarle—. No he recibido ninguna carta. Aunque estaba seguro de que la señora Lowder sÃ. —Tras lo cual añadió—: Entonces tú lo sabes, claro… —Esperó, por si traicionaba lo que sabÃa; pero tan sólo manifestó en silencio la sombra de una sorpresa que no pudo controlar. No tuvo más remedio que preguntarle lo que querÃa—. ¿Sigue viva la señorita Theale?
Al oÃrlo, Kate abrió mucho los ojos.
—¿No lo sabes?
—¿Cómo quieres que lo sepa, cariño, lejos de todo? —Y él también se quedó mirando al infinito como en busca de luz—. ¿Ha muerto? —Luego, al ver que ella no le quitaba los ojos de encima, movió la cabeza y susurró un extraño—: ¿Aún no?
El rostro de Kate dejó traslucir que habÃan aflorado varias preguntas a sus labios, pero la única que llegó a plantear fue:
—¿Es tan horrible?