Las alas de la paloma
Las alas de la paloma —SÃ, ante nosotros mismos y ante los demás. Pero no ante ella. En su opinión —añadió Kate—, hemos sido monstruosos. Nos ha estado dando cuerda. Conque, si te manda llamar —repitió la chica—, es mejor que sepas a qué atenerte.
—Siempre lo he sabido. Lo que me preocupa es si lo sabes tú.
—Bueno —dijo Kate al cabo de un instante—. Ya te dará ella su opinión.