Las Bostonianas
Las Bostonianas Basil desistió de precipitarse entre la multitud que marchaba hacia la sala de música, y se contentó con permanecer en el umbral de la puerta junto a un grupo de caballeros. Casi todos los asientos habían sido ya ocupados; todos, menos uno, hacia el cual vio dirigirse a la señorita Chancellor con su acompañante, abriéndose paso entre los grupos de personas de pie, deslizándose a lo largo de las paredes. El asiento estaba situado precisamente frente a la tribuna, en la primera fila: todas las personas volvieron la cabeza para ver a Olive mientras avanzaba, y Ransom oyó que un caballero, a su lado, le decía a otro:
—Me imagino que ella será también de la misma especie.
Buscó con la mirada a Verena, pero esta evidentemente no había aún aparecido. De pronto sintió un ligero golpecito en la espalda, y al dar media vuelta se encontró cara a cara con la señora Luna, que lo pinchaba con un abanico.