Lo mas selecto
Lo mas selecto Sonrió con toda su dulzura mientras anunciaba su intención, y a su favor pesó el hecho de que una expresión de disculpa siempre favorece a una mujer bonita. Pero se abstuvo de mirar a su hermana y ésta, tras mirarla inquisitivamente, miró al señor Wendover. Se dio cuenta de que se sentÃa decepcionado, incluso levemente herido: se habÃa tomado la molestia de alquilar aquel palco y no era placer pequeño verse agraciado con la presencia de una famosa belleza. Pero la situación se frustraba si la famosa belleza trasladaba su luz a otra parte. Laura era incapaz de imaginar lo que se le habrÃa metido a su hermana en la cabeza para comportarse de manera tan desconsiderada, tan grosera. Selina intentó llevar a cabo su acto de deserción de modo tranquilo y conciliador, en lo que se refiere a las miradas de súplica; pero no dio especial motivo para su escapada, no mencionó el nombre de los amigos en cuestión y no dio la menor muestra de saber que no era costumbre que las señoras fueran de palco en palco. Laura no le hizo ninguna pregunta, pero le dijo, tras cierta vacilación:
—No tardarás, ¿verdad? Sabes que no deberÃas dejarme aquà —Selina hizo como si no oyera y no se disculpó de ningún modo con la joven. El señor Wendover se limitó a exclamar con una sonrisa, en alusión a la última observación de Laura:
—Oh, si se trata de dejarla a usted aquÃ…