Lo mas selecto
Lo mas selecto Laura fue muy consciente de esas palabras; les dio una importancia especial y se entrelazaron con su inquietud. También advirtió, en su tensión, que, tras preguntarlo por tercera vez, el señor Wendover habÃa dicho algo de ir a buscar a su amigo, si no le importaba que la dejara sola un momento. Salió del palco y, en este intervalo, Laura puso todo su empeño en observar con los gemelos lo que le sucedÃa a su hermana. Pero era como si las damas de enfrente se hubieran preparado y hubieran dispuesto las cortinas para frustrar semejante intento: le fue imposible asegurarse de lo que empezaba a sospechar: que Selina ya no estaba con ellas. Y, si no estaba con ellas, ¿dónde se habrÃa metido? Mientras pasaba el tiempo, antes del regreso del señor Wendover, se dirigió a la puerta del palco y se quedó contemplando el pasillo, por si casualmente volvÃa acompañado por la ausente. En aquel momento, lo vio volver solo y algo en la expresión de su rostro la hizo salir al pasillo para ir a su encuentro. SonreÃa, pero tenÃa una expresión extraña e incómoda, especialmente cuando la vio allà de pie, como dispuesta a marcharse.
—Espero que no quiera irse —dijo, sosteniéndole la puerta para que regresara al palco.
—¿Dónde están? ¿Dónde están? —preguntó ella, sin moverse del pasillo.