Lo mas selecto
Lo mas selecto —Debo despedirme de usted, me voy de Londres —fue la única respuesta que obtuvo lady Davenant a su pregunta.
—En ese caso, adiós. Es la muchacha más agradable que conozco. Pero insisto, ¡ponga cuidado en que no sospeche nada!
—¿Cómo va a sospechar nada si no voy a volver a verla nunca más?
—Oh, no diga eso —dijo lady Davenant suavemente.
—Me echó de allà con cierta ferocidad.
—¡Bobadas! —exclamó la anciana.
—Vuelvo a mi casa —dijo, mirándola con la mano en la puerta.
—Bien, seguro que estará allà mejor que en ningún sitio. ¡Y ella también! —añadió mientras él salÃa. No estaba segura de que le hubieran llegado estas últimas palabras.