Lo mas selecto
Lo mas selecto —SÃ, su hija estaba encantadora —dijo Jasper Nettlepoint. Y después añadió, dirigiéndose a la joven—: Sin embargo, acaba de decirle mi nombre a su madre.
—Me he acordado de repente al verlo. No tenÃa ni idea de que fuera ésta su casa.
—Bueno, debo confesar que no lo es mucho. Oh, ¡hay bebidas! —añadió Jasper, dirigiéndose hacia la bandeja y los vasos.
—Y están deliciosas —declaró la señora Mavis.
—¿Querrá tomar otra, entonces? Una rosa, como el vestido de su hija.
—Encantada, señor. Oh, me parece que tienen suficientes —dijo a continuación la señora Mavis, aceptando de la mano del joven el tercer vaso.
—¿Lo dice por mi madre y este caballero? Bueno, pueden cuidar de sà mismos —dijo Jasper Nettlepoint.
—Pero mi hija… Como vieja amiga tiene cierto derecho.
—Jasper, ¿qué dice tu telegrama? —intervino su madre.
Jasper no prestó atención a la pregunta: se quedó de pie, con el vaso en la mano, mirando de la señora Mavis a la señorita Grace.
—Ah, déjela en mis manos, señora. Soy bastante competente —le dije yo a la señora Mavis.