Lo mas selecto
Lo mas selecto —¡Vaya! Si al final ha venido sólo para darme gusto —dijo la señora Nettlepoint.
Callé unos instantes.
—¿Está segura de que es por usted?
—¡Ah, a lo mejor es por usted!
—Cuando salió a la terraza con esa joven, quizá ella le pidió que viniera —proseguÃ.
—Quizá. Pero ¿por qué iba a hacer él todo lo que ella le pidiera?
—TodavÃa no lo sé, pero quizá lo sepa más adelante. No será porque él quiera contármelo, porque nunca querrá contarme nada: no es de los que cuentan.
—Si la joven no se lo pidió, lo que usted está diciendo es muy injusto con ella —dijo la señora Nettlepoint.
—SÃ, si no lo pidió. Pero lo dice usted para defender a Jasper, no para defenderla a ella —proseguà con una sonrisa.
—Desde luego, es usted despiadado. ¡Es asombroso! —exclamó mi interlocutora.
—¡Ah, eso no es nada todavÃa! Espere un poco y verá. En alta mar, en general, soy terrible, supero todos los lÃmites. Y si la he ofendido en pensamiento, saltaré por la borda. Hay maneras de preguntar (no hace falta que un hombre le explique eso a una mujer) sin recurrir a la crudeza de las palabras.