Lo mas selecto
Lo mas selecto —Vamos, pues tal como lo hacen las chicas de esa clase. En estos asuntos sus costumbres y criterios son mucho más laxos que los de las jóvenes que, como usted dice, han recibido muy buena educación; con todo, no estoy seguro de que, en conjunto, no las considere más inocentes. La señorita Mavis está comprometida y se casará la semana que viene, pero es una historia muy, muy antigua y tan poco romántica como si fuera a hacerse una fotografÃa. De manera que su vida normal sigue adelante, y su vida normal consiste (igual que la de ces demoiselles[19] en general) en tener mucho trato con caballeros. Me refiero a tener mucho trato sin que de ello se derive nada malo.
—Bien, si no hay nada malo, ¿de qué está usted hablando y por qué soy inmoral?
Dudé un poco y me eché a reÃr.
—Me retracto. Es usted clara y sensata. Estoy seguro de que ella piensa que no hay nada malo. Ésa es la cuestión fundamental.
—¿La cuestión fundamental?
—Es decir, la que debemos resolver.
—¡Por Dios! ¡Si no estamos juzgándolos! ¿Cómo podemos resolverla?
—Por supuesto, me refiero a resolverla para nosotros. Durante los próximos diez dÃas no tendremos otra cosa más interesante de que ocuparnos.
—Se cansarán —dijo la señora Nettlepoint.