Lo mas selecto
Lo mas selecto —No, no, porque el interés irá en aumento y la trama se irá complicando. Es inevitable —me miró como si me considerara un poco mefistofélico y yo prosegu×: ¿Asà que le contó que en su vida todo era triste?
—No todo, pero casi todo. Y no me contó tantas cosas como yo adiviné. La próxima vez me contará más. Ahora se comportará adecuadamente cuando vaya de visita: le he dicho lo que debÃa hacer.
—Me alegro —dije—, reténgala todo lo que pueda.
—No sé muy bien por dónde va usted —contestó la señora Nettlepoint— pero, en la medida en que alcanzo a entenderlo, me parece que sus observaciones no son de muy buen gusto.
—Estoy demasiado exaltado; por muy despiadado que me considere usted, pierdo la cabeza. ¿A ella no le gusta el señor Porterfield?
—SÃ, eso es lo peor.
—¿Lo peor?