Lo mas selecto
Lo mas selecto —No, se queda en el camarote. Cada uno tiene sus gustos. Quizá sea uno de los motivos de que la señorita Mavis no venga a la mesa —añad×, ya que su acompañante no puede estar con ella.
—¿Su acompañante?
—La señora Nettlepoint, bajo cuya protección se encuentra.
—¿Protección? —la señora Peck me miró fijamente un momento, mientras movÃa algún precioso bocado dentro de la boca; después exclamó sin ceremonia—: ¡Bah! —me sorprendió y estaba a punto de preguntarle qué querÃa decir con eso cuando prosiguió—: ¿Y no vamos a ver a la señora Nettlepoint?
—Me temo que no. Jura que no se moverá del sofá.
—¡Bah! —repitió la señora Peck—. Qué decepción.
—¿La conoce, entonces?
—No, pero lo sé todo de ella —y mi acompañante añadió—: ¿Y cree que son parientes?
—¿Pariente mÃa?
—No, de Grace Mavis.
—En absoluto. Por casualidad sé que son amigas muy recientes. Asà pues, ¿conoce usted a la joven? —no habÃa advertido ninguna señal de reconocimiento entre ellas durante la comida.