Lo mas selecto
Lo mas selecto Jasper Nettlepoint se sentaba a mi izquierda cuando no estaba en el piso de arriba verificando que la señorita Mavis comiera cómodamente en cubierta. El lugar de su madre, si hubiera aparecido, habrÃa estado junto al mÃo y otro puesto más allá, el de la joven bajo su custodia. En otras palabras, las dos señoras se habrÃan sentado entre nosotros dos y Jasper habrÃa marcado el lÃmite del grupo por su lado. La señorita Mavis estuvo presente el primer dÃa a la hora de comer, pero pasó la cena sin que apareciera y, cuando casi habÃa terminado, Jasper comentó que iba a subir a mirar cómo se encontraba.
—¿Y no viene esa joven, la que estaba aquà durante la comida? —me preguntó la señora Peck cuando Jasper salió del salón.
—Al parecer, no. Mi amigo me ha dicho que no le gusta el salón.
—¿No querrá decir que está mareada, verdad?
—Oh, no. Con este tiempo no lo creo. Pero prefiere estar arriba.
—¿Y ese caballero ha ido con ella?
—SÃ, la joven está al cuidado de su madre.
—¿Y su madre también está arriba? —preguntó la señora Peck, cuyos procedimientos eran toscos y directos.