Lo mas selecto
Lo mas selecto —Eso es justo lo que él dice. Pero dice también que no lo hizo.
—¿Y cree que esa afirmación tiene algún valor? —pregunté riéndome—. PodrÃa habérselo preguntado a la señorita Gracie.
La señora Nettlepoint me miró fijamente.
—No podÃa hacer eso.
—Mi incomparable amiga: lo digo en broma. ¿Y ahora qué significa eso?
—Pensaba que usted pensaba que todo significaba algo. ¡Estaba usted tan lleno de significado!
—SÃ, pero ahora ya hemos avanzado y, de un modo u otro, en alta mar todo se vuelve absoluto.
—¿Qué otra cosa puede hacer él sin faltar a la buena educación? —prosiguió la señora Nettlepoint—. Si, dado que es hijo mÃo, no le dirigiera la palabra, serÃa muy grosero y eso le parecerÃa a usted más extraño todavÃa. En ese caso, usted harÃa lo que está haciendo él y ¿dónde estarÃa la diferencia?
—¿Y cómo sabe usted lo que está haciendo él? Hace veinticuatro horas que no hablo de él.
—¡Vaya! Me lo ha contado ella: ha venido aquà esta tarde.
—¡Qué cosas tan raras le cuenta! —exclamé.