Lo mas selecto
Lo mas selecto He dejado traslucir de manera suficiente que consideraba a Grace Mavis una joven singular, pero estaba lejos de creerla capaz de tender una trampa a nuestro joven compañero. Además, Jasper no me parecÃa en absoluto presa fácil ni que pudiera hacérsele actuar contra su voluntad. Por supuesto, no era imposible que se sintiera inclinado o que se le metiera en la cabeza (o se le hubiera metido ya) la idea de casarse con la señorita Mavis; pero para creerlo no bastaba la prueba de que estuviera siempre con ella. Como mucho, querÃa casarse con ella para el viaje.
—Si usted se lo ha preguntado a él, quizá haya intentado que se sienta responsable —le dije a su madre.
—Un poco, pero es muy difÃcil. Las intromisiones lo vuelven perverso. Hay que ir con cuidadito. Además, es totalmente absurdo… piense en la edad que tiene ella. ¡Si no puede cuidar de sà misma! —exclamó la señora Nettlepoint.
—SÃ, pensemos en la edad de ella, aunque tampoco es tan tremenda. Y si las cosas se ponen muy mal, siempre tendrá usted un recurso.
—¿Cuál?
—Subir a cubierta.
—¡Ah, jamás, jamás! Si eso es lo que hace falta para salvarla, puede darse por perdida. Además, ¿de qué servirÃa yo? Si yo subiera, ella podrÃa bajar.