Lo mas selecto
Lo mas selecto —No tengo paciencia con esta manera tan tensa que tiene usted de ver las cosas. Pero tenÃa que saberlo, ¿sabe?
—Oh, no intente conocer más penas, más horrores —gimió la muchacha con repentina pasión, dando media vuelta.
Su interlocutora se puso en pie, le hizo dar media vuelta y le dio un beso.
—Creo que acabarÃa usted por ponerme nerviosa —dijo mientras se separaba de ella. Después, como si fuera una despedida demasiado triste, añadió en tono más alegre, cuando Laura tenÃa ya la mano en la puerta—: Piense en lo que le digo, ¡déjela ir!
A eso habÃa quedado reducida la lección de filosofÃa, reflexionó la joven mientras regresaba andando a Mellows bajo la lluvia que habÃa empezado a caer sobre el parque en penumbra.