Lo mas selecto
Lo mas selecto —SÃ, pero no se regocije. No me gusta nada la gente que se regocija. Jasper quiere saber por qué tendrÃa que preocuparle a él que se hable de ella, si a ella misma no le importa.
—Le explicaré a Jasper el motivo —contesté; y la señora Nettlepoint dijo que me estarÃa agradecidÃsima y repitió que querÃa subir.
Esa misma tarde busqué a Jasper en la cubierta superior, pero las circunstancias no favorecieron mi búsqueda. Lo encontré: es decir, descubrà que estaba otra vez cómodamente instalado detrás del bote salvavidas con la señorita Mavis; pero me pareció que romper su comunión serÃa una muestra de violencia innecesaria y retrasé nuestra entrevista hasta el dÃa siguiente. Aproveché entonces la primera oportunidad que se me ofreció, a la hora del desayuno, para que no se me escapara. Estaba en el salón cuando entré, preparándose para dejar la mesa, pero lo detuve y le pregunté si podrÃa concederme un cuarto de hora en cubierta un poco más tarde, ya que querÃa decirle una cosa.
—Oh, sÃ, si usted quiere —contestó, notablemente sorprendido, pero sin el menor indicio de una conciencia incómoda.
Cuando terminé el desayuno lo encontré fumando en la zona de proa de cubierta y fui directamente al grano.