Lo mas selecto
Lo mas selecto —Querido caballero, me parece que, a pesar de todos los tÃtulos que ha enumerado, no tiene motivo para pretender que se lo diga —se dio media vuelta y exclamó sinceramente—: ¡Pobrecilla! —volvió a mirarme y, examinándome de pies a cabeza, preguntó—: ¿Y qué es lo que quiere que haga?
—Le dije a su madre que deberÃa usted meterse en la cama.
—¡Métase usted, si le parece!