Lo mas selecto
Lo mas selecto —¡La señorita Mavis está bien! —dije—. Está en cubierta con Jasper.
La anciana alzó la vista del libro y me miró.
—No sabÃa que llamara a eso estar «bien».
—Bueno, eso es mejor que otras cosas.
—¿Otras cosas?
—Otras cosas que me daban un poco de miedo.
La señora Nettlepoint siguió mirándome y me preguntó a qué me referÃa.
—Se lo diré cuando estemos en tierra —dije.
Al dÃa siguiente fui a verla, a la hora habitual de mi visita matutina, y la encontré presa de una agitación considerable.
—Han empezado ya las escenas —dijo—. Ya sabe que le dije que las veÃa venir. Anoche me puso usted nerviosa. No tengo ni idea de qué pretendÃa decirme, pero me puso nerviosa. Esta joven ha venido a verme hace una hora y he tenido el valor de decirle: «No sé por qué no iba a contarle con franqueza que he regañado a mi hijo por culpa de usted». Naturalmente, me ha preguntado qué querÃa decir con eso y le he dicho: «Al parecer, la pasea demasiado de un lado a otro del barco, teniendo en cuenta la situación en que está usted. Se dirÃa que no recuerda que usted pertenece a otro. Lo considero una falta de gusto e incluso de respeto». Y eso ha provocado una explosión, se ha mostrado muy violenta.
—¿Quiere decir que se ha enfadado?