Lo mas selecto
Lo mas selecto —Oh, me he humillado ante ella. Le he dicho que, en lo que respecta a mi hijo, sólo la acusaba de un exceso de bondad. Lo estaba ayudando a pasar el rato y él deberÃa sentirse inmensamente agradecido. Y también que, para mÃ, serÃa un momento muy feliz cuando la entregara al señor Porterfield.
—¿Y subirá usted hoy?
—Claro que no. Hoy ella se portará muy bien.
Exhalé un suspiro de alivio.
—Bien está lo que bien acaba.
Ese dÃa, Jasper pasó mucho tiempo con su madre. Ésta me habÃa dicho que, en realidad, no habÃa tenido un momento para hablar con él de sus planes después de desembarcar. Los últimos dos o tres dÃas de un viaje todo cambia un poco; el hechizo se ha roto ya y se producen nuevas combinaciones. Grace Mavis no apareció en cubierta ni para las comidas, y llamé la atención a la señora Peck sobre la extrema corrección con que estaba comportándose. HabÃa pasado el dÃa meditando y le parecÃa adecuado seguir meditando.
—Ah, tiene miedo —dijo mi implacable vecina.
—¿Miedo de qué?
—Bueno, de que contemos historias cuando lleguemos.
—¿A quién se refiere con ese plural?
—Bueno, a cualquiera, en un barco como éste.
—Bueno, pues no lo haremos.