Lo mas selecto
Lo mas selecto —Quizá no se nos ofrezca la oportunidad —dijo la temible mujercita.
—Oh, en este momento reina la armonÃa universal.
—Bueno, pero, de todos modos, tiene miedo.
—Tanto mejor.
—SÃ, tanto mejor.
Durante todo el dÃa siguiente, la joven también fue invisible y la señora Nettlepoint me dijo que no habÃa ido a verla. La camarera le habÃa preguntado si querÃa recibir a la señora Nettlepoint en su camarote y Grace Mavis habÃa contestado que estaba atestado de cosas y no podÃa recibir a nadie: estaba rehaciendo el baúl. Jasper compensó la devoción mostrada por su madre el dÃa anterior y pasó gran parte del tiempo en el salón de fumar. Deseaba decirle que eso estaba mucho mejor, pero me pareció más prudente callarme. Lo cierto era que yo habÃa empezado a sentir la emoción de la inminente llegada (estaba encantado de estar casi de regreso en mi querida vieja Europa) y tenÃa menos tiempo para otros asuntos. Sin duda, el lector crÃtico considerará que ya habÃa dedicado demasiado tiempo al pequeño episodio del que mi historia da cuenta, pero sólo puedo decir que los acontecimientos me justificaban. Avistamos tierra, la tenue pero espléndida costa de Irlanda, hacia el atardecer, y me apoyé en la borda y la contemplé.