Lo mas selecto
Lo mas selecto —Mi habitación también está en la parte antigua, me alegro mucho —dijo Lyon—. Es muy cómoda y contiene las instalaciones más modernas, pero, al salir, he observado la profundidad del hueco de la puerta y la evidente antigüedad del pasillo y de la escalera, la primera pequeña. Ese pasillo con paneles es admirable; parece como si se extendiera, en esa penumbra marrón (se dirÃa que las lámparas no lo alteran mucho), a lo largo de media milla.
—¡Oh, no vaya hasta el final! —exclamó el coronel sonriendo.
—¿Lleva a una habitación encantada? —preguntó Lyon.
Su acompañante lo miró un momento.
—Ah, ¿lo sabÃa?
—No, no hablo desde el conocimiento sino desde la esperanza. Nunca he estado en una casa peligrosa: no he tenido esa suerte. Los lugares a los que voy son tan seguros como Charing Cross. Me gustarÃa ver lo que hay, sea lo que sea; lo que tengan por aquÃ. ¿Hay un fantasma?
—Claro que sÃ, uno magnÃfico.
—¿Y lo ha visto usted?
—Oh, no me pregunte lo que yo he visto, pondrÃa a prueba su credulidad. No me gusta hablar de estas cosas. Pero hay dos o tres habitaciones tan malas (¡o tan buenas!) como las de cualquier otro sitio.