Lo mas selecto
Lo mas selecto —¿Se refiere a mi pasillo? —preguntó Lyon.
—Creo que lo peor está al final. Pero no serÃa aconsejable que durmiera allÃ.
—¿No serÃa aconsejable?
—Hasta que haya terminado su obra. Mañana recibirá unas cartas importantes y tendrá que tomar el tren de las 10.20.
—¿Quiere decir que inventaré un pretexto para salir corriendo?
—A menos que sea usted más valiente que nadie. Pocas veces ponen a la gente a dormir allÃ, pero de vez en cuando la casa está tan llena que no les queda más remedio. Y siempre sucede lo mismo: una agitación disimulada a la hora del desayuno y unas cartas de suma importancia. Por supuesto, es una habitación individual y mi mujer y yo estamos en el otro extremo de la casa. Pero vimos la comedia hace tres dÃas, al dÃa siguiente de que llegáramos. HabÃan puesto allà a un joven, ya no recuerdo cómo se llamaba, porque la casa estaba llena; y pasó lo de siempre. Una carta a la hora de desayunar, una cara rarÃsima, la necesidad urgente de ir a la ciudad, lo mucho que lamentaba tener que interrumpir la visita. Ashmore y su mujer se miraron y el infeliz se marchó.