Lo mas selecto
Lo mas selecto Mademoiselle Bourde se entretuvo un poco: Raymond no sabía el motivo, a menos que fuera para hacerle notar, con su refinado aplomo francés, el cual adoptaba formas extremadamente benévolas, que le seguía la pista muy de cerca. Algunas veces se preguntaba si copiaba a la señora Temperly o si la señora Temperly intentaba copiarla a ella.
—Tendrá mucho tiempo. Pasaremos un largo período en París —dijo con una sonrisa, frotándose las manos despacio.
—Quizá se sientan decepcionadas —sugirió Raymond.
—¿Qué puede decepcionarnos? Como no sea usted… —dijo la institutriz con voz dulce.
Raymond se fue sin ceremonia: probablemente, la imitadora era la prima Maria.