Lo mas selecto
Lo mas selecto —Oh, ya nos hemos despedido, esta tarde hemos tenido una conversación especial.
—¿Y no vendrás mañana al barco?
Raymond vaciló un momento.
—¿Irán el señor y la señora Parminter?
—¡Oh, seguro que irán! —declaró mademoiselle Bourde, vigilando a la joven pareja con tacto y serenidad, pero desde muy cerca, como si pudiera ser su obligación interponerse.
—Bueno, en ese caso, no iré.
—En ese caso, adiós —dijo la muchacha amablemente, tendiéndole la mano.
—Adiós, Dora —le cogió la mano mientras ella le sonreÃa, pero él no dijo nada más, molestÃsimo por el modo en que mademoiselle Bourde los vigilaba. Se limitó a mirar a Dora; a él le parecÃa bonita.
—¡Querida niña… la pobre madame Parminter! —murmuró la institutriz.
—Iré muy pronto —dijo Raymond mientras su acompañante se daba la vuelta.
—Será estupendo —dijo Dora, y se alejó de ellos deprisa, sin mirar atrás.