Lo mas selecto
Lo mas selecto —¿Bajamos? ¿Quieres un poco de té? —preguntó la joven, algo incómoda.
—No, no, quiero quedarme aquÃ, este sitio me gusta —contestó él con tono amable y razonable—. Es un sitio estupendo, una habitación preciosa. Ya lo era antes, siempre, cuando yo era pequeño. Yo era muy malo, querida Laura, no era un corderito como estos niños. Me parece que se debe a que tú te ocupas de ellos, por eso son tan tiernos. La de mi época… ¿cómo se llamaba? Me parece que Bald o Bold… Me parece que me encontraba inaguantable. Yo le daba patadas en las espinillas. Era un niño malÃsimo. ¿Ves lo bien que se ha conservado todo, Laura? —prosiguió, mirando la estancia—. Desde luego, es la habitación más bonita de la casa. ¿Para qué querrá irse a ParÃs cuando tiene una casa tan preciosa? ¿Puedes decÃrmelo tú, Laura?
—Supongo que habrá ido a comprar ropa: su modista vive en ParÃs, ya lo sabes.
—¿Modista? ¿Ropa? Pero bueno, si Selina tiene habitaciones enteras llenas de ropa. ¿No tiene habitaciones enteras?
—Hablando de ropa, tengo que ir a cambiarme —dijo Laura—. Ha llovido, he ido a Plash, y estoy empapada.