Lo mas selecto
Lo mas selecto —¿Nada? —habÃa exclamado tres minutos más tarde con expresión incrédula—. ¿No puedo ganar nada? —pero la exclamación se quedó corta comparada con la estupefacción que le produjo la breve conversación posterior, a la que se lanzó la señora Harvey tras una ligera vacilación inicial—: ¿Tan poco gana? ¡Con lo maravillosa que es usted! —y a continuación, como la autora de los admirados volúmenes no dijo nada más y se quedó sentada con su bata, negando con la cabeza con el más lento y triste de los gestos, repentinamente demasiado lánguida para preocuparse siquiera por lo que le habÃa revelado, añadió—: En ese caso, ¿para qué sirven el éxito, la fama y el talento? ¿No tiene usted éxito? —parecÃa casi atemorizada por esta última confesión de su amiga. Se encontraban cara a cara en una triste crudeza humana que no tardó en transformarse en un cálido abrazo—. ¿Tuvo éxito y lo perdió? ¿Es posible perderlo cuando ha sido tan grande como el suyo?
—Es más fácil perderlo que ganarlo.
Lady Claude seguÃa asombrada.