Lo mas selecto
Lo mas selecto —¿Y esto… va a durar mucho todavÃa? —la pregunta apenas resultó relevante. Lo que les quedaba más claro era que la gente que los rodeaba estaba, en cierto modo, lo bastante absorta para dejarlos a sus anchas, aunque tuvieran una somera idea de lo que la absorbÃa. La señora Harvey, sin embargo, habÃa mencionado al principio que su presencia respondÃa a un motivo y que debÃa estar atenta, y su acompañante le habÃa pedido su opinión sobre la imagen que ofrecÃa, en determinado momento, el escenario, en cuya acogida él estaba tan interesado que era, en realidad, el motivo de su asistencia. No obstante, esas miradas rápidamente se desviaron: se desviaron, por ejemplo (y eso podÃa conducirlos lejos), hasta llevar a uno de ellos a decir que, fuera como fuere la obra, la realidad, tal como la habÃan visto en Mundham, superaba con creces la ficción de cualquier obra teatral; era mejor en escenografÃa, vestidos, música, mujeres hermosas, hombros desnudos, todo… incluso en la incoherencia de los diálogos; era un espectáculo mucho mayor y más valiente, y organizado, por asà decirlo, con mucha mayor indiferencia por los gastos. En Mundham se entretuvieron lo bastante para encontrarse, con igual sorpresa, identificados en la extrañeza de haberse visto ambos atrapados en semejante apuro. Straith dijo que suponÃa que su amiga se referÃa a que era extraño que él hubiera ido a Mundham; a lo cual ella contestó que ella le habÃa atribuido a él idéntico juicio sobre su presencia.