Lo mas selecto
Lo mas selecto —Pero ¿por qué no iba a estar usted? —preguntó él—. ¿No es usted eso exactamente? ¿No es usted, en su estilo, como toda esa gente, hija de la fortuna y de la moda?
Durante un momento no obtuvo más respuesta que si la hubiera herido en lo más vivo; lo cierto fue que en toda esa velada no obtuvo ninguna respuesta directa. Pero en el entreacto siguiente, sin tener en cuenta otros asuntos que acababa de tocar, ella exclamó de pronto:
—¿Pero no sabe…? —se interrumpió.
—¿Si sé qué?
Una vez más, ella prosiguió sin hacerle caso.
—Un lugar como Mundham es, para mÃ, un lugar de supervivencia, aunque el pobre Mundham en concreto, para mÃ, no habrá sobrevivido a esa visita… por lo que hay que compadecerlo, ¿no? Era un fantasma de mis viejos tiempos… ¡y desde entonces está enterrado!
Straith casi dio un respingo al oÃr eso.
—¿Vive usted unos «nuevos tiempos»?
—¿Quiere decir que usted también?
—Bueno, mis tiempos son ahora los de la mediana edad. En fin, tengo la sensación de que hace mucho que puse mi reloj en esa hora.