Lo mas selecto
Lo mas selecto —Ya entiendo. Al fin y al cabo, ¿por qué? El valor de no seguir…
—Al menos, tenemos eso —declaró ella—, ¿no es verdad?
Allà de pie, delante de la ventana pequeña y alta que daba sobre los tejados grises, dejaron que una profunda mirada comunicase lo que pensaban de su pasado y hablaron en un susurro cuya intensidad correspondÃa de algún modo a las circunstancias.
—Si estamos vencidos… —prosiguió ella.
—¡Al menos, lo estaremos juntos!
Straith la abrazó; ella se dejó y él la estrechó entre sus brazos largo rato, como si sellaran un pacto. Pero cuando se sobrepusieron y pudieron examinar su acuerdo con mayor responsabilidad, las palabras con que ambos lo confirmaron sonaron a un tiempo dulces y tristes:
—¡Y ahora, a trabajar!